Buscando intimidad

Cuando planeamos quien va a estar presente en el parto, también deberíamos plantearnos que espacio queremos que ocupen esas personas durante los distintos momentos del parto. Ésta sección pretende dar ideas e información que ayuden a tomar esas decisiones.

 

El parto es algo muy íntimo, que algunas personas quieren compartir con amigos y familiares y otras quieren hacerlo en absoluta soledad.

 

Dicen que en un parto influye la gente que está en la misma habitación donde el parto ocurre, la gente que está en el resto de la casa y la gente fuera de ella que sabe que esa mujer y ese bebé estan pariendo y naciendo. En la sección ¿Cómo influye quien está presente? Hablo de esto más en detalle.

En el momento en el que el parto empieza nos inunda una ilusión tan grande que nos apetece compartir la noticia con las personas cercanas.

Pero no sabemos cuanto va a durar el parto y el pasar de las horas, o los días, puede generar gran preocupación en las personas que lo saben y que además no están cerca para confirmar que es intenso, pero todo va bien.

 

El inicio del parto

 

Ésta es la parte más delicada para tener gente cerca. El cuerpo nos está avisando de que el parto quiere empezar y espera la confirmación de que éste es un buen momento para seguir adelante.

 

Para la mujer es el momento de relajarse, de disfrutar de que todo empieza, de estar a solas con su pareja, de cerrar el mundo y abrir su nido.

 

Tener mucha gente cerca en este momento, llena el ambiente de endorfinas por la alegría, pero también de adrenalina hasta que encuentran su lugar. Su mera presencia puede involuntariamente frenar el parto. Puede que nuestro cuerpo decida esperar a que el ambiente se calme antes de que el parto avance.

Esta fase del parto es tan sensible que con facilidad se ve afectada por cualquier persona dentro de la casa. En este momento, y si todo va bien, la matrona está mejor en su casa, ya que cuando entre por la puerta las contracciones se espaciarán durante un rato, porque cuando ella entra la intimidad de la pareja se rompe. 

 

Sin contradecirse con lo anterior, puede ser una ayuda para el futuro padre que alguien venga en esos primeros momentos y juntos preparen las últimas cosas (ver la sección Tareas en torno al parto para leer más sobre esto). Eso permitirá que también él sienta la tranquilidad de que todo está hecho y pueda entonces relajarse y disfrutar junto a su pareja. Esa persona que viene a ayudar tiene que entender que una vez hechas esas tareas debe irse para dar lugar a esa intimidad, sabiendo que si se necesita su ayuda se le volverá a llamar.

 

 

La intensidad del parto

 

Éste es el momento de meterse para dentro. El mundo entero no llega más allá de nuestra piel, la luz del entorno se apaga y todo se concentra en la vivencia de nuestras sensaciones.

 

No necesitamos a nadie que se compadezca de nosotras por lo que estamos sintiendo. Necesitamos que vean en nosotras el potencial inmenso que tenemos de parir y que reconozcan que la vivencia de este instante es parte de nuestra experiencia. Vivir esta intensidad y salir a flote nos va a hacer sentir fuertes, madres capaces de cualquier cosa.

 

Esta etapa es para estar a solas o acompañada de pocas personas que rebosen tranquilidad y confianza. En esta etapa puede haber otras personas en otras partes de la casa preparando comida, llenando la piscina, jugando o charlando con tranquilidad... listas para ayudar si hace falta. Sigue siendo importante que al menos la habitación donde la mujer se encuentra de parto siga habiendo poca gente para que ella pueda expresar lo que siente sin miedo a ser juzgada.

 

Los pujos, la cabeza que corona y el nacimiento

 

Cuando el final está cerca la energía de todos sube, la tensión se aligera y todo el mundo deja sus miedos atrás reconociendo que el bebé nacerá pronto. 

 

Aquí más gente es bienvenida, ya que el final está tan cerca que cada persona traerá consigo lo mejor de su presencia.

Éste es el momento que todos estábamos esperando, es super fácil estar presente al 100%, es super fácil transmitir tranquilidad y alegría. Este es el momento en que si el/los hermanos mayores duermen se les puede despertar para que vean nacer al bebé. 

 

Las personas con las que nos sentimos cómodos pero con los que no estaríamos cómodos en todas las fases del parto, a menudo aquí son bienvenidas. Se disfruta más de un grupo grande al final del expulsivo que de una persona de más durante todo el proceso.

 

Conclusiones

 

Tener gente a tu lado que ayude con las partes más prácticas del parto es un lujo. Saber que lugar quieres que ocupen es la clave para que todos lo disfrutéis al máximo. 

 

Crea espacios para disfrutar en intimidad, crea espacios para que el resto de personas estén cómodas, explícales claramente cómo y cuándo en el parto pueden ayudar y en qué momento las querrás cerca. Y como con todo, nunca es tarde para cambiar de opinión.

 

Valle, Noviembre 2016

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