Creando vínculos

con los hospitales

Dedico esta sección a Ana y su familia, protagonistas de esta preciosa foto, que se fueron a vivir a Inglaterra a mitad de su embarazo para tener garantías de que vivirían un parto/cesárea respetada.

 

Este enlace habla de las diferencias entre la atención en España y Reino Unido, diferencias que yo también he observado y comparto.

Conociéndonos

 

Es normal sentir rechazo hacia lo desconocido, pero dentro o fuera del sistema todos hacemos lo mismo, cuidar a las mujeres de parto y sus bebés, cada uno a su modo.

Cualquiera que revise la evidencia existente con respecto a la seguridad del parto hospitalario VS el parto en casa observará que a menudo se cita la importancia de una buena comunicación entre los profesionales que trabajan en ambos mundos. 


He tenido poquísimas oportunidades de hablar con las matronas y ginecólogos de los hospitales a los que podría trasladar los partos que atiendo y me llamó la atención que en dos ocasiones me hicieron la misma pregunta, ¿tu escuchas el latido del bebé? Sí, soy matrona, yo también me he formado en la universidad de la patología y del miedo y soy perfectamente conscientre de que si no escuchas el latido del bebé no sabes si está bien.

Yo también he trabajado dentro del sistema, sé como se siente uno a veces, sé que a menudo hay demasiado trabajo y se nos escapa el tiempo para hacer las cosas como uno querría, sé que a veces la presión es tan fuerte para hacer las cosas de un modo determinado, que uno se siente maniatado. Todos vivimos cierto estrés en esta profesión, por un motivo u otro, y sólo necesitamos conocernos para entender y empatizar con la forma de trabajar del otro.

 

 

Respetando nuestras diferencias

 

Yo no necesito estar de acuerdo con la forma de trabajar de otro profesional para respetar sus decisiones. En este mundo hay cabida para todos, necesitamos existir todos para que las parejas tengan libertad de escoger lo que es mejor para ellas.

 

Cada profesional es un cúmulo de sus "buenas" y "malas" experiencias, todos tenemos nuestros miedos, nuestro margen de seguridad... sólo que unos tenemos miedo a unas cosas y otros a otras. Unos preferiremos arriesgarnos dejando a la naturaleza seguir su curso y otros preferirán arriesgarse a las consecuencias de sus intervenciones. Una opción no es mejor que la otra, todos tenemos que trabajar siendo fieles a nosotros mismos, acordes a nuestra forma propia de ver las cosas. Si os gustaría saber como trabajo, en este enlace tengo escrito a grandes rasgos mi forma de hacerlo.

 

En un parto en casa siempre hay una matrona cuidando de una sola mujer que valorará el bienestar materno y fetal continuamente. No siempre en los hospitales tenéis el lujo de estar volcadas en una sola mujer, a la que yo además conozco desde hace meses. Conozco su personalidad, sus deseos y sus miedos. Y ellas me conocen a mi, saben como soy y saben como trabajo, hay transparencia, no hay sorpresas.

 

Espero que llegue el día en que yo atienda menos partos en casa porque el respeto por las decisiones y la autonomía del paciente aumente significativamente en los hospitales. Pero aunque se creen casas de nacimientos repletas de protocolos poco intervencionistas seguirán existiendo mujeres como yo que decidiremos dar a luz en nuestro hogar. 

 

 

Devolviendo el poder a las parejas

 

Las parejas que yo atiendo están deseosas de asumir la responsabilidad sobre su vida y la de su bebé, de ser parte activa en su parto, son las mujeres de las que aprender a respetar su cuerpo, su experiencia, trabajando con ellas y no sobre las que aplicar protocolos estandarizados.

 

Las guías clínicas son sólo eso, guías, que nos ayudan a tomar decisiones en situaciones comunes, pero éstas se deben amoldar a las circunstancias concretas de cada persona, esa capacidad de valorar individualmente cada situación es lo que nos hace mejores que cualquier máquina. 

 

Los profesionales somos meros vehículos de información, bibliotecas de las que extraer las opciones de tratamiento, sus beneficios y sus riesgos, no estamos aquí para decidir por otros lo que es mejor para ellos, porque lo que es mejor para mi, puede no ser lo mejor para ti. Os animo a leer la sección en esta misma página Responsabilidad ¿Quién la asume?

 

Por otro lado, a menudo la evidencia científica en obstetricia no es lo suficientemente clara para que nosotros mismos tengamos la certeza de que una opción de tratamiento es mejor que otra. 

 

 

Traslados respetuosos

 

A un parto en casa yo llevo un montón de material, desde el doppler fetal, sueros, o medicación uterotónica, al ambú y el oxígero. Con suficiente material y mis dos manos es realmente infrecuente que no pueda controlar las complicaciones más comunes como la hemorragia postparto, la distocia de hombros o la resucitación neonatal. 

 

La mayoría de los partos planeados en casa acaban con final feliz en casa, y es importante que sepáis cuan frecuentemente es así y vuestra visión no se limite a los casos que se complican, como también se os complican en el hospital, porque no voy a trasladar los partos que van bien, sólo los pocos casos donde un problema serio necesita intervención quirúrgica que yo nunca podría ofrecer en casa.

 

Es importante que ante un traslado la mujer tenga garantías de que no se le va a castigar por haber planeado un parto en casa. Ella merece como cualquier otra mujer recibir un trato respetuoso. No quiero verme nunca en la situación de que una pareja se niegue a un traslado por miedo a que sus decisiones y sus derechos no se respeten en el hospital.

 

Me encantaría que simplificáramos el acceso para que ante un traslado se perdiera el mínimo tiempo posible. Yo me comprometo a llamaros en el instante en que tomemos la decisión, y para eso, sería genial poder tener un número directo a partos y no tener que esperar a ser redirigida por centralita. También ahorraría tiempo que una vez en el hospital la mujer entrara directamente en partos y no pasara por urgencias, donde a veces personal no formado para esas situaciones de urgencia puede retrasar el proceso innecesariamente. Me gustaría que al llegar se me recibiera como la profesional que soy, y poder informaros de lo que ha pasado como se da un cambio de turno. 

 

Por último me gustaría decir que son muchos los países en los que se permite que dos personas acompañen a la mujer de parto. En España sin embargo, permitimos que múltiples profesionales entren a puertas abiertas en la intimidad del parto de una mujer, y ni siquiera le permitimos dos fuentes de apoyo conocidas. Espero que llegue el día en que su pareja y, si ella quiere, yo podamos entrar con ella. Y os garantizo que ese día no estaré allí para juzgaros, sino para trabajar con vosotros, para recordarles a esa pareja en las situaciones en las que sí es pertinente intervenir. 

 

 

Conclusión

 

Si creamos puentes entre nosotros, si nos conocemos, si respetamos nuestras diferencias, si aceptamos que nos guste o no seguirá habiendo mujeres que quieran parir en el hospital y mujeres que quieran hacerlo en casa... aunaremos para ellas y sus familias los beneficios de ambos mundos.

 

Valle, Diciembre 2015

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