Etiquetas de alto riesgo

Escribo esta sección para revindicar el derecho de TODAS las mujeres a parir en el lugar donde se sienten más seguras. No necesitamos el visto bueno de nadie. No necesitamos el consejo de nadie. Necesitamos información, escucha y respeto por las elecciones que tomamos en nuestra vida. 

 

Comienzo con este artículo de Sara Wickham El parto en casa también es seguro para mujeres de más alto riesgo. En él nos recuerda que el concepto de riesgo es resbaladizo y que a menudo el miedo que se transmite a las embarazadas está más basado en la opinión personal del profesional que en la evidencia científica.

 

Cada vez que se habla del parto en casa se menciona lo importante que es cumplir unos criterios para que el parto sea seguro, "tiene que ser un embarazo de bajo riesgo" predican muchos profesionales a favor del parto en casa. Esta frase, implícitamente significa, que quien no cumple esos criterios no puede, o no debería, parir en casa. 

A día de hoy en España es tabú decir que una matrona acompaña partos de alto riesgo en casa, porque ésto sólo se contempla como aceptable dentro de un hospital y con la supervisión de un médico. 

 

 

Reconquistando terreno

 

Cuando el parto de toda una generación se trasladó de casa al hospital nadie cuestionó si esta opción era más o menos segura. Sin embargo muchas décadas después seguimos peleando por ganar terreno. 

Cuando lo hemos perdido todo, y sean cuáles sean nuestras circunstancias la opción de parir en casa sigue estando mal vista por nuestra sociedad, ganar significa al menos poder asegurar que las mujeres más sanas puedan hacerlo sin reprimendas.

 

Ahora que poco a poco aparecen los estudios que respaldan el parto de bajo riesgo en casa, tenemos miedo de perder lo peleado por arriesgarnos fuera de lo que se nos han permitido.

 

El problema es que el sentido de esta batalla no es recuperar el parto en casa, si no recuperar la libertad de decisión, y cuando defendemos el parto en casa sólo para mujeres de bajo riesgo le robamos implícitamente la libertad al resto.

 

 

Más allá de la dualidad

 

Desde mi punto de vista el gran error es nuestra tendencia a dividir el mundo en dos categorías. A menudo bromeo con que se olvidaron de crear el embarazo de medio riesgo. Todos sabemos que no es lo mismo tener una gripe que una enfermedad terminal y sin embargo ambas personas están técnicamente enfermas.

 

Existen numerosas desviaciones de la normalidad en el embarazo, porque el embarazo de bajo riesgo sólo abarca la total ausencia de enfermedad o factores de riesgo. Y en esta vida en la que hablamos del riesgo con la boca bien abierta, no es difícil entender que el estar exento de él es algo tan poco frecuente como ver el arcoiris.

 

 

Vivir desde la óptica del miedo

 

¿Cómo nos sentiríamos si cada vez que cruzáramos la calle, cada vez que montáramos en coche, cada vez que hiciéramos un viaje... nos avasallaran con la amplia gama de todo lo que podría ocurrirnos? Ésto es lo que a día de hoy vive una mujer embarazada, un día sí y otro también, más aún si alguien le ha regalado la etiqueta de alto riesgo.

 

No sugiero que le digamos que no tiene nada de lo que preocuparse, pero sí que encontremos un equilibrio entre toda esa información y la confianza que necesita para traer al mundo a su bebé.

 

No es todo blanco o negro, ella misma va a buscar en profundidad porque ella misma quiere saber los riesgos a los que se enfrenta, para decidir si quiere asumirlos, para estar mejor preparada, para tomar sus propias decisiones. 

 

 

Con la etiqueta pegada a la frente

 

Una vez que la etiqueta de alto riesgo nos acompaña es muy difícil quitársela de encima. Esa etiqueta nos pesa, nos da miedo, nos limita... desvía nuestra sensación de estar sanas, cambia cómo nos ve nuestra familia o amigos, y se hace mucho más difícil tener un parto respetado y sin prisas. 

 

De repente es más difícil conseguir una matrona que nos acompañe en casa, es más difícil encontrar un hospital que nos vaya a dar el espacio y tiempo que necesitamos para parir. De repente, justo cuando más lo necesitamos, el protocolo de parto de baja intervención ha dejado de ser aplicable a nosotras.

 

 

Riesgo es posibilidad

 

Se habla de riesgo y estadísticas con un tono de gravedad extrema que da la errónea sensación de que hay muchísimas posibilidades de que ese problema se materialice. Riesgo es sólo riesgo, posibilidades, estadística, son números que a menudo no se interpretan con perspectiva.

 

Una mujer con una cesárea previa tiene el riesgo de 1:250 de que su útero se rompa durante el parto (siendo ya bastante pesimistas e incluyendo los casos en los que el parto se fuerza con medicación). Eso significa que tiene un 0,4% de posibilidades de que su útero se rompa, y 99,6% de posibilidades de que su útero esté íntegro tras el parto.

 

El riesgo es algo que cada uno tiene que valorar por si mismo sin dejarse encasillar con etiquetas nombradas por otros. Todos somos libres de tomar nuestras propias decisiones, en esta sección Responsabilidad ¿Quién la asume? puedes leer más sobre ello.

 

Recuperando el poder

 

El cambio de paradigma viene dejando atrás el paternalismo y admitiendo que nadie está más interesado en la propia salud, y la de los suyos, que uno mismo. Viene entendiendo que nadie necesita que le digan lo que es correcto, que esa dualidad ni siquiera existe, que decidir por otra persona es abuso de poder.

 

A los profesionales, en el fondo y con sinceridad, no nos preocupa tanto la salud de las mujeres y sus hijos como nos asusta enfrentarnos a los miedos que brotan cuando nos salimos de nuestros márgenes de seguridad.

 

Cuesta devolver ese poder a quién le pertenece, admitir que durante mucho tiempo hemos usurpado el trono, y también cuesta asumir la responsabilidad va ligada al recuperarlo.

 

Pero cada vez hay más mujeres dispuestas a coger las riendas de su salud. El embarazo y parto autogestionado es cada vez más frecuente, y es que los profesionales hemos fallado a las mujeres tantas veces, que muchas se han dado cuenta de que están mejor sin nosotros. Mejor sin nuestras reprimendas, mejor sin nuestros miedos.

 

Son precisamente las mujeres de "alto riesgo", y las mujeres que ya habían paridos muchas veces, las primeras que han dado el salto y han decidido parir sin asistencia, han decidido gestar y parir sin ser incordiadas.

 

 

Valle, Febrero 2017

 

Para los apasionados de los estudios científicos dejo aquí un estudio que se hizo utilizando la cohorte del Birthplace Study sobre parir en casa con la etiqueta de alto riesgo.

 

Resultados perinatales y maternas en partos planeados en casa y en unidad obstétrica en mujeres de alto riesgo de complicaciones: análisis secundario del Birthplace Study, Inglaterra 2015:

 

El 7% de las mujeres que planeaban su parto en casa en los datos recogidos por el Birthplace Study tenían factores de riesgo, y por ello habían sido excluidas del estudio del 2011.

 

La muestra es pequeña, 8180 mujeres de las cuales 1489 planearon su parto en casa, y eso limita mucho sus resultados en complicaciones poco frecuentes. Sin embargo este estudio tiene varios puntos positivos, y el principal es que compara mujeres de "alto riesgo" en casa y en una unidad obstétrica, equivalente a los paritorios de los hospitales españoles pero con protocolos más claros de intervención y no intervención.

 

Los factores de riesgo que se incluyen en el estudio son numerosos, siendo los siguientes: 

 

  • Estreptococo del grupo B 

  • Cesárea previa 

  • Pre-eclampsia o hipertensión inducida por el embarazo

  • Índice de masa corporal >35 kg/m2 y embarazo prolongado los más frecuentes y enfermedad cardiaca

  • Hipertensión previa al embarazo

  • Asma que requiere aumento de tratamiento o ingreso

  • Hipertiroidismo

  • Diabetes

  • Epilepsia

  • Hemorragia postparto en parto anterior

  • Placenta retenida (y extraida manualmente en quirófano) en parto anterior

  • Diabetes gestacional

  • Feto pequeño para la edad gestacional... otros de los factores de riesgo citados. Podéis ver el porcentaje de cada uno de ellos en la tabla 2

 

Idealmente habría la misma proporción de mujeres con un factor de riesgo concreto en ambos grupos, pero aunque muchos porcentajes con similares o comparables, otros no lo son tanto. Hay más mujeres con hipertensión, estreptococo del grupo B, diabetes, cesáreas previas, pre-eclampsia y fetos considerados pequeños para la edad gestacional en el grupo de parto hospitalario, mientras que hay más placentas retenidas y embarazos prologados en el grupo de parto en casa.

 

Cuando se compara una población con factores de riesgo con una que no los tiene, no es sorprendente encontrar más complicaciones en el grupo con factores de riesgo, pero comunmente se asume que cuando hay factores de riesgo lo mejor siempre es dar a luz en el lugar considerado más seguro, teoricamente el hospital, y este estudio modestamente cuestiona que haya un beneficio evidente en esa decisión.

 

No sólo las mujeres con etiqueta de bajo riesgo pueden querer tener partos en casa, y la realidad para muchas mujeres con factores de riesgo, como por ejemplo mujeres con cesárea previa, es que conseguir un parto vaginal dentro del hospital es bastante más difícil que en casa.

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