Fecha posible de parto

Esta sección habla de la fecha posible de parto (FPP en adelante). Habla de lo que significa, de cómo se calcula, de para que sirve, de la importancia de relativizarla, de la buena intención de los malos comentarios, de lo que puede ayudar una mentira, de cómo somos nosotras mismas las que a veces nos agobiamos y de mi propia experiencia.

 

Si éste tema os parece interesante, os animo a escuchar el podcast de Indie Birth Más allá de la FPP: por qué el sistema quiere que te asustes y qué hacer al respecto.

 

Empiezo esta sección con el testimonio de María, una madre a la que acompañaron en casa unas amigas matronas el pasado verano.

 

"La FPP no respeta los ritmos variables de la vida. Tiene que ver con nuestra cultura que intenta tenerlo todo bajo control y por eso mide cosas, las numera... cuantificar hace que tengamos una falsa sensación de control. Se intenta homogeneizar lo que no es posible. Y si no se encaja en el molde impuesto pues se fuerza y ahí empiezan un montón de problemas. Mi hijo mayor y yo vivimos en primera persona, y muchísimxs mujeres y niñxs en el mundo, lo que pasa cuando no cumples los plazos.

 

En mi segundo embarazo mis miedos tuvieron mucho que ver con lo que me había ido mal en el primero: pasarme de cuentas, la inducción, la típica cascada de intervenciones, la cesárea... Cuando fui a la eco de la semana 41 o así, no recuerdo exactamente, y me adelantaron la FPP 6 días salí de allí hecha polvo ¡Me daban 48 horas para parir! Me daban un plazo y si no me volverían a provocar el parto. Por suerte, como iba a parir en casa pude tranquilizarme un poco.

Por suerte, mi matrona me prometió que esperaría. Pero seguía teniendo que hacer los controles y ahí los médicos iban a presionarme a piñón.

Y cuando una está preñada de 42 semanas la presión no es la sensación ideal que te va a ayudar en ese proceso tan inmenso e intenso que es el parto. Así que decidimos que si pasaba la 42 iríamos a controles por lo privado. Es injusto pero no me sentía con fuerzas de luchar esa batalla. También decidimos que la matrona de casa me hiciera un Hamilton. Por suerte me puse de parto en la 41+6 y pude sentir el proceso de ponerme de parto, no de que "me pusieran" de parto, que es bien distinto. Sentí que mi cuerpo estaba preparado y fuerte y que mi hijo también, porque a fin de cuentas fue él quien decidió nacer. Y eso me llenó de alegría. Cuando sentí las primeras contracciones de parto me sentí inmensamente feliz. Era de noche y no desperté a mi pareja. Simplemente me quedé yo viviendo aquello conmigo misma sabiendo que iniciaba un viaje. Fue muy lindo, muy intenso, una sensación muy poderosa y todo lo que siguió también lo fue ¡Ya está bien deadlines! La vida no es así. La vida es otra cosa."

 

María Arce

¿Qué es la FPP?

 

Un embarazo se considera a término cuando el parto ocurre entre la 37 y la 42 semana de gestación.

 

La FPP identifica el día en que se cumplen 40 semanas, y define el punto donde el terreno empieza a ser pantanoso. Muchas personas a nuestro alrededor cuentan con que nuestro bebé nacerá ese día o antes y los comentarios empiezan a caer como lluvia en primavera ¿Todavía no diste a luz? ¡Ese bebé no quiere salir! ¡Está muy agustito ahí dentro! ¿Ya nació? Estás ya pasada de fechas ¿verdad? La virulencia de estos comentarios va creciendo en intensidad y frecuencia, balanceándose peligrosamente entre la broma y el miedo. 

 

Los profesionales sanitarios participan en ese estrés de última hora hablando de la posibilidad de inducir el parto y poniendo una fecha límite, normalmente en torno a la semana 41+3. Nos transmiten el mensaje de que es genial que todo sea fisiológico y natural pero que si ese bebé no quiere salir, habrá que sacarlo. 

 

Inma Marcos, matrona de Néixer a Casa, en su artículo ¿Fecha de caducidad? habla en detalle de como ella hace el seguimiento más allá de la 42 semana y explica distintas maneras de favorecer e inducir el parto, en casa y sin usar medicación.

 

Esa presión social e institucional puede empezar en la semana 38 para algunos (por ejemplo en las embarazadas con diabetes o embarazos gemelares), en la 41+3 para otros. Todo parte de la idea base de que la ciencia sabe más que el cuerpo, impulsada por la ansiedad de esta sociedad acelerada que prefiere controlar que disfrutar paciente a que las cosas ocurran por sí mismas.

 

 

¿Cómo se calcula la FPP?

 

La FPP se calcula contando 40 semanas desde el primer día de la fecha de última regla (FUR) o por ecografía, puedes leer más sobre ellas en Pruebas durante el embarazo, siendo la del primer trimestre la más fiable, tan poco fiable como estos cálculos pueden ser. 

 

Para calcular la FPP usando la FUR, se asume que 15 días después de la última regla ocurrió la concepción. Eso quiere decir que en la semana 1 y 2 de embarazo seguramente no estamos ni siquiera embarazadas y que cuando nos demos cuenta de que nos falte la regla estaremos en teoría de 4/5 semanas, 2/3 semanas en la práctica. Esto genera cierta confusión, pues especialmente las parejas que saben cuando su bebé fue concebido, se dan cuenta de que es imposible estar embarazada el primer día de regla.

 

El cálculo se hace por la fecha de última regla porque es más probable, pero no imposible, que la mujer sepa el día exacto de concepción. Para quienes sabemos el día en que creamos a nuestro bebé el cálculo se hace considerando ese día como la semana 2. 

 

 

¿Para qué es útil la FPP?

 

Desde mi punto de vista, la FPP es útil si vas a tener a una matrona de guardia para tu partos en casa, para concretar el día en que la guardia empieza. También es útil para que si te pones de parto muchas semanas antes de esa fecha sepas que tu bebé tal vez no esté del todo preparado para llegar a este otro lado de la orilla y tomar decisiones en consecuencia. 

 

Si vas a parir en el hospital, alguien allí estará trabajando independiente de las semanas que estés... si vas a parir sin asistencia disfrutarás mucho más del esperar sin una idea rígida de cuando nacerá tu bebé.

 

Si vas a parir acompañada por un profesional sanitario, sea donde sea, es buena idea que hables con anterioridad de qué pasaría si te pusieras de parto antes de la 37 o después de la 42.

 

 

Cambios sutiles

 

Cuando sólo unos pocos partos ocurren el día de la fecha estimada es una falacia hablar de fecha probable de parto (FPP). Desde hace años hablo de fecha posible de parto, como una forma sutil de revindicar que ese día, como cualquier otro, es una de las múltiples posibilidades.

 

La gente que me conoce me ha oído decir tantas veces fecha posible de parto que llega a considerarlo la nomenclatura estándar, yo misma ahora dudo cuál es la forma oficial y cuál la que yo he cambiado. Seguramente las matronas y médicos que lo escuchan pensarán que es un error, una errata en el lenguaje, pero tal vez durante un instante piensen que parir en esa fecha es en realidad, más posible que probable.

 

 

Tomándonoslo un poco menos en serio

 

Esta presión existe no sólo porque el concepto existe, sino porque nos lo tomamos demasiado en serio. Si yo afirmo que suelo tener ganas de desayunar a las 8 de la mañana, nadie debería de presionarme si hoy son las 10 y aún no tengo hambre.  

 

El problema es que se ha creado mucho mito y miedo sobre los embarazos "largos", que ha calado tan hondo que dificulta incluso el estudio objetivo del tema bloqueando el avance de la evidencia en traer luz a ese tema. Personalmente creo que la evidencia es una forma de conocimiento, no la piedra angular que cimenta nuestras decisiones, leer más en Digiriendo información y Responsabilidad ¿quién la asume?

 

En el futuro seguramente escribiré más sobre los embarazos más allá de la semana 42, por ahora sólo quiero dar una pincelada sobre el tema ya que está estrechamente relacionado con el concepto de FPP y sus implicaciones. 

 

 

Molestando con buena fe

 

Toda esta presión se hace con la mejor de las intenciones: las ganas de compartir la alegría de la llegada de un bebé a este mundo, la ilusión de toda esa gente que está pendiente de tener noticias tuyas, a muchos nos gusta el cosquilleo de esa espera. El problema es que cuanta más gente nos lo diga, menos hace falta para hacernos sentir agobiadas.

 

Si conoces a alguien que está embarazada, transmítele paz, dile que será un placer, y un honor, recibir un mensaje en los primeros días contándote que su bebé a nacido. Pero conten las ganas de preguntar si hay novedades con asiduidad, sea una conocida lejana, tu hija o tu mejor amiga. Cuanto más cercana la relación menos molesta la pregunta pero la sensación de agobio se crea por acumulo, así que si notas en el tono de voz que tu pregunta resulta molesta entiende que no es nada personal, que significa que la está haciendo más gente de la que le gustaría.

 

Los profesionales sanitarios estamos en otra categoría, en la de los que saben que molestan y además creen que lo hacen por tu bien. Estamos más influenciados por los estudios que por la confianza en la sabiduría del cuerpo y el paternalismo a veces se cuela entre líneas. Las guías clínicas que seguimos para la población en su totalidad tal vez no son apropiadas para una pareja en particular, bien porque su caso es especial, bien porque ellos quieren tomar otra vía. Podemos decir que, si la pareja no decide coger otro camino, los embarazos que se alargan más allá de la 41+3 se inducen y que pueden pensar qué es lo que ellos querrían hacer en ese caso. Podemos facilitar información, sesgada o no, pero de ambas partes. Podemos hablar de esto a mitad del embarazo, para que se pueda decidir con la tranquilidad necesaria y no con el agua al cuello.

 

El miedo al embarazo "prolongado" por parte de los sanitarios ha calado tanto que en los ojos de quien preguntaba con ilusión va viéndose, con el pasar de los días, la sombra del miedo.

 

 

Mentir sobre una mentira

 

Una de las primeras cosas de las parejas que atiendo es que se planteen si quieren decir a conocidos y amigos la fecha posible de parto. Esta pequeña mentira puede evitar grandes problemas de estrés en las últimas semanas. Realmente creo que la verdadera mentira es creer esa fecha como válida o precisa.

 

Siguiendo mi consejo, muchas parejas deciden decir que el día en que cumplen la semana 42 es su fecha posible de parto. Así, seguramente, el bebé nazca antes de que la gente le diga que se han "pasado de fechas", y si tardan algún día o semana más seguirán considerándolo normal. Cuando la pareja ya ha dicho una fecha determinada a familia y amigos, suelo decirles que usen la siguiente ecografía para decir que les han cambiado la fecha. Muy a mi pesar las máquinas tienen un gran poder de convicción para la mayoría de la gente. 

 

Obviamente esta "mentira" no funciona con los profesionales sanitarios si uno se hace ecografías porque las medidas del bebé les harán pensar que estamos más embarazadas de lo que les decimos por la FUR. Sólo para los que decidimos no hacer ecografías o autogestionar nuestros embarazos, dejar a los profesionales sanitarios al margen sigue siendo una opción. 

 

 

Nuestro propio agobio

 

Muchas de las mujeres que atiendo, a las que no presiono con fechas límite y que mienten con la FPP para ayudar a familiares y amigos a sentirse tranquilos, sienten ellas mismas tantas ganas de conocer a su bebé que los últimos días o semanas se vuelven una espera interminable.

 

Mucha de esa impaciencia está relacionada con nuestras expectativas, las mujeres de barrigas vistosas que escuchan o dicen durante el embarazo que creen que su bebé nacerá antes de la fecha son las que más sufren cuando se pasan unos días de la semana 40. Los embarazos anteriores, o los embarazos de nuestras madres y hermanas, pueden servir de guía para afinar cuando nacerá nuestro bebé, y aunque eso tampoco es ciencia exacta, saber que nosotras mismas nacimos en la semana 42, por poner un ejemplo, nos puede ayudar a ser pacientes con nuestro bebé.

 

La expectativa también cambia en función de cómo nos sentimos en nuestro cuerpo lleno, hinchado, cansado, dolorido... para bastantes mujeres el final del embarazo es molesto. 

 

Y esa expectativa también varía en función de los cambios que vamos notando, si vemos tapón muchos, notamos contracciones frecuentes más o menos indoloras o si espontáneamente se rompe la bolsa de las aguas, puedes leer más en ¡Se ha roto la bolsa!, sin querer interpretaremos que ya queda muy poco para que nuestro bebé nazca, y no siempre es así. 

 

Es muy fácil decirle a una mujer ¡Disfruta del final de tu embarazo, de tu bebé aún dentro de ti, de esta etapa que termina! ¡Disfruta de este instante! pero si ya a muchos nos resulta difícil en el día a día dejar de mirar hacia pasado y futuro, el final de un embarazo, la ilusión de conocer a nuestro bebé a veces nos arrastra sin querer en el agobio y las ganas de que todo ocurra pronto. 

 

 

Mi experiencia

 

Termino esta sección compartiendo brevemente mi propia experiencia, los caminos que yo tomé para evitar intromisiones, para disfrutar de las sorpresas. Puedes leer mis relatos de parto, en los cuales explico más en detalle el contexto de mis decisiones, en Nace Martín y Nace Mateo.

 

Una de las motivaciones principales por las que no quería hacerme la ecografía del primer trimestre en mis propios embarazos es que no quería que nadie creyera saber cuando era la fecha correcta para que mis bebés nacieran. Quería que mis notas sobre mi última regla, que el tacto de mis manos sobre mi vientre, que el sentir de los primeros movimientos... fueran las pruebas a tener en cuenta para jugar a inventarnos la fecha aproximada en la que quizá nacerían. Quería que mi cuerpo fuera la máxima autoridad.

 

En mi primer embarazo decidí revindicar que no tenía por qué decirle al primero que se cruzara en mi camino cuando iba a nacer mi bebé. No quería jugar a fingir que yo o alguien lo supiera. Respondí a todos que tal vez nacería a finales de febrero, muchas personas me miraron con cara extrañada al no recibir una fecha exacta como respuesta. Martín nació el 11 de febrero, en la semana 41+0 por fecha de concepción. 

 

La FPP era un secreto incluso para mi pareja, a petición suya, porque tanto a él como a mi nos encantan las sorpresas. Sólo Raquel y Luna sabían mi fecha posible de parto, sólo a ellas que iban a estar de guardia, les podría interesar saber una fecha concreta. Ningún profesional sanitario me molestó durante mi embarazo, ya que la única interacción que tuvieron conmigo fue la eco de las 20 semanas y dos analíticas. Nunca fui a monitores, las famosas correas (nombre horrible, pero muy explicativo) porque como aprendí en mi formación en Inglaterra, no tienen ningún valor en los embarazos de bajo riesgo, ni antes, ni durante el parto.

 

En el embarazo de Mateo la FUR y la FPP no existían, me había quedado embarazada antes de que me volviera la regla en el postparto y decidí no hacerme ninguna ecografía, así que jugué a adivinar pero me encantó siempre añadir que en realidad no teníamos ni idea de cuando sería. 

 

Esta vez dijimos la fecha que creímos que sería porque llevaba en ella incluida un posible error de cálculo de 15 días. 

 

Soy de esas afortunadas que no sintieron presión, parte porque mis hijos decidieron nacer en la semana 41 y ¿39? de embarazo, parte porque las decisiones que tomé sobre mentir y sobre autogestionarme allanaron mi camino.

 

 

Conclusión

 

Este tema tiene mucho que ver con la importancia de mirar para dentro y fiarnos de la inteligencia del cuerpo y de nuestro instinto tanto como nuestra sociedad se fía de la ciencia y la tecnología, podéis leer un poco más sobre ese tema en las secciones El test de embarazo y Digiriendo información. Tiene que ver con como permitimos a la vida ser, disfrutándola, aceptándola, sin necesidad de controlar, sin permitir que otros controlen nuestras funciones biológicas. Pero sobre todo, tiene que ver con las experiencias que vivieron las parejas que atendí y de las que aprendí las claves para ayudar a otros y a evitar yo misma el mismo problema en mis propios embarazos. 

 

Hay múltiples caminos, siempre podemos tomar decisiones que nos hagan el día a día más fácil, más liviano, más tranquilo... no se trata de ser radical ni de ser sumiso, se trata de encontrar el punto de equilibrio en el que nos sentimos a gusto.

 

 

Valle, Marzo 2017

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