La cama grande

Desde que me quedé por primera vez embarazada sentí que tener una cama en la que dormir todes juntes era una prioridad para mi. No me apetecía que mi bebé ni que mi pareja durmiera en otra cama, aunque las camas estuvieran la una al lado de la otra. Quería poder tocarnos de noche, quería compartir sábanas, sueños y algún pis.

 

Así que en esta sección, que lleva mucho tiempo en mi mente, os quiero contar cuánto de importante yo creo que es tener una cama grande, cómoda, segura, en un lugar acogedor... Y cómo llevarlo a la práctica.

 

La belleza de dormir juntes

 

Todes conocemos el placer de compartir cama con nuestros seres queridos, el disfrute de dormirse abrazados, de soñar une al lado del otre, de despertar pegados a la piel conocida.

Hay pocas cosas en la vida más hermosas que compartir la cama con nuestres hijes. Y es que las patadas en la cama, los despertares nocturnos y algún pis ocasional... bien merecen la pena a cambio de tantos abrazos a oscuras y despertares juntos.

 

Yo tuve la suerte de compartir cama con mis padres hasta los 5 años, cuando nació mi hermana y la cama de 1,50 m se nos quedaba corta. Pero aún entonces no abandoné su habitación, y dormí en una cama pequeña anexa a su cama hasta los 7 años, cuando con ilusión decidí que me apetecía tener una habitación para mi. Incluso entonces se pasaron algún mes acompañándome hasta coger el sueño y no pretendieron que me durmiera sola hasta que yo me sentí cómoda así. Nunca tuve miedo a la oscuridad, ni sentimiento de soledad y abandono.

 

A mi me reconforta saber que mis hijes saben que estoy cerca también de noche, se que esas horas de compañía para elles también cuentan. 

 

Eso sí, entiendo que no todas las personas lo viven así, y es que al margen de preferencias hemos sido condicionados para pensar que dormir de un tirón es mejor que despertarse varias veces durante la noche. Quien tiene o busca tener sueños lúcidos sabe que cada despertar es una oportunidad para recordar los sueños, y para entrar de nuevo en ellos con la conciencia de que se está soñando.

 

La realidad es que nadie duerme del tirón, ni siquiera cuando no tiene hijes, todes nos despertamos periódicamente durante la noche, y el que volvamos a coger el sueño o no depende de muchos factores, entre ellos y principalmente el estrés. Y además si tengo hijes y se van a despertar, prefiero que no lo hagan en la habitación de al lado. Prefiero alargar la mano, abrazarles, susurrarles que estoy aquí a su lado, ofrecerles mi pecho...

 

Y si este es el plan, prefiero organizarme para que durmamos todes lo más cómodes posible.

 

Dormir cómodes

 

Para mi el punto clave para hacer que el colecho sea cómodo es tener una cama amplia ya que la calidad del descanso se ve condicionada por la libertad de movimientos. Cuando tenemos a nuestro lado une recién nacide a menudo nos pasamos la noche protegiéndole con el brazo, dando la teta a menudo... Si además no tenemos espacio para darnos cómodamente la vuelta es posible que nos despertamos más dolorides que descansades.

 

Además hay muches niñes a les que les gusta dormir en horizontal... y hay momentos en los que tienen el sueño profundo y les cambiamos de postura, y muchos otros en los que preferimos no arriesgarnos a que se despierten. 

 

Por otro lado, está el poder tener un buen colchón, y es que de todos los gastos que une puede tener, éste es posiblemente la mejor inversión. Así que si el dinero escasea pide a amigos y familiares que en vez de comprarte detalles para el bebé, cunas, serones... hagan un bote para que tengáis una cama donde todes podáis descansar a gusto. 

 

 

Protección para caídas

 

A todes se nos ha caído alguna vez nuestre bebé de la cama. En los primeros meses no suele ocurrir porque apenas se mueven, pero en cuanto empiezan a serprentear nos sorprenden con un golpe y un llanto en mitad de la noche. 

 

Así que no te sientas mal, es algo super común, y aunque nunca vas a asegurar 100% que no se vuelva a caer, hay varias cosas que puedes hacer para reducir las caídas y a la vez dormir más cómodas. 

 

Lo primero es que uno de los laterales de la cama esté contra la pared. Le bebé o niñe puede dormir siempre de ese lado o entre los progenitores. Pero cuando se tienen dos la cosa se complica. Por un lado nuestres hijes a menudo nos buscan y siguen en la cama, por lo que dormir con une a cada lado puede resultar agobiante a veces y por otro es agradable que la pareja pueda dormir también le une al lado del otre, y eso sólo es posible si les hijes están en los laterales de la cama.

 

Se puede poner la cama en el suelo o un somier muy bajo, se puede poner cojines o una colchoneta en el suelo para ablandar la caída, pero seguramente lo más cómodo es comprar o heredar una barrera de cama. Éstas nos permiten aprovechar todo el espacio en la cama, ya que no tendremos que poner una almohada como barrera, y dormir más cómodes ya que no necesitamos poner un brazo rodeando a nuestre bebé para protegerle. Estas barreras funcionan para niñes dormides, pero no despiertes, así que tener cuidado que tarde o temprano van a tener la curiosidad de saltarla. Para esto y por comodidad para salir y entrar en la cama es importante que la barrera sea abatible.

 

 

¿Y si no tengo espacio?

 

Reodernar vuestra habitación y poner vuestras prioridades sobre la mesa. Merece la pena sustituir la mesita de noche o algún otro mueble por más espacio para dormir. Probar a poner la cama en otra dirección y si no cabe de ninguna manera considerar cambiar de habitación. Pensar que una cuna de colecho va a ocupar prácticamente el mismo espacio y no vais a poder dormir en ella.

 

 

Poner la cama en un lugar acogedor

 

En el postparto nos pasamos muchas horas dando la teta en la cama, por lo que es agradable que estemos en un lugar donde nos sintamos cómodas, no sólo la cama es importante, sino como nos sentimos en ese lugar. 

 

Una habitación húmeda, lúgubre u oscura seguramente no es el lugar donde vamos a querer estar. Nos encontraremos, sin pensar, sentadas en el sofá u otro espacio que nos acoja con una bienvenida.

 

También nos pueden pesar las escaleras, especialmente si hay que pasar por ellas para llegar al baño al final del embarazo o con un bebé en brazos, o para tener acceso a algo de comer. Estas dos situaciones se resuelven con un orinal y una persona gentil a nuestro lado que en el postparto siempre nos deje algo de comer y beber en la mesita de noche.

 

Otro aspecto importante es si nuestra habitación se encuentra tan alejada de los otros espacios más habitados de la casa que nos haga sentir aislades y soles. Es agradable tener alguien con quien hablar mientras damos el pecho, y poder participar de lo cotidiano con la libertad de poder cerrar la puerta cuando se necesita más silencio o intimidad. 

 

La cama se puede poner en cualquier sitio de la casa que quepa, no sólo en las habitaciones. Nosotres bajamos a dormir al salón un mes antes de que naciera mi primer hijo, y no volvimos a subir hasta 3 años después, cuando nos apetecía tener de nuevo ese espacio y ambos niños bajaban y subían las escaleras por su propio pié. Para mi fue un lujo tener el baño cerca, charlar desde la cama con Seba mientras él preparaba la comida, tener a mis bebés durmiendo en el centro de la casa, siempre a la vista.

 

 

Expandiendo la cama

 

Las cunas de colecho, desde mi punto de vista, son una opción limitante y perpetúan la idea de poner al bebé en su cama, ya que no es lo suficientemente larga para que nosotres durmamos en ese espacio. Dar la teta siempre del mismo lado porque de ese lado está la cuna es incómodo, dar la teta con el bebé dentro de la cuna y nosotras en la cama es incómodo, ¿dormiste alguna vez en el hueco entre dos camas?, tener que mover a nuestre bebé cuando se ha desenganchado es un riesgo que a menudo no vamos a querer correr. Si optamos por esta opción, os animo a dormir siempre al bebé sobre un empapador de tela y usarlo para cambiarle de sitio.

 

¿Cuál es la opción ideal? Hacer una cama gigante ¿Cuánto de grande? Pues si dos adultos duermen en 1,35/1,50 m, si le añades une bebé/niñe 1,80 m está bien, y si son dos al menos 2 m.

 

¿Cómo hacemos camas así de grandes? Uniendo camas que ya tenemos en casa. Dos camas de 0,90 m hacen una de 1,80 m (aunque estas últimas también se pueden comprar de una pieza) y una cama de 1,35 m junto con otra de 0,90 m hacen una de 2,25 m. En una de estas dormimos nosotres y además cuando les niñes sean grandes nosotros volveremos a dormir en la cama de 1,35 m y une de elles en la de 0,90 m, aunque esperamos que para eso aún falten muchos años. Cómo ves hay mil combinaciones posibles.

 

 

¿Cómo disimular el hueco entre las camas?

 

Se comercializan uniones en forma de T para suavizar la zona de unión entre colchones y aunque se nota una ligera mejoría el usarlas no hacen factible dormir encima de la unión. 

 

Lo ideal es que los colchones de ambas camas sean lo más parecidos posibles, que el borde del colchón sea lo menos marcado posible y que haya algo que impida que las camas se separen. Para esto último nosotres usamos cinchas de amarre rodeando el perímetro de la cama, ya que si se pone sobre la zona donde dormimos se va a notar mucho.

 

El mejor truco, en combinación con la cincha, para que la unión no se note es comprar una plancha de viscoelastic que ocupe todo el ancho y largo de la cama. Esta opción es genial porque nos permite dormir encima de la unión sin notarla.

 

No es fácil encontrar tiendas ni fábricas de colchones que las vendan de un tamaño mayor a 2 m. Yo la compré en una fábrica de Galicia y aunque no lo pone en la web, sí que venden planchas a medida, y organicé yo misma el envío. Una capa de unos 5/7 cm de viscoelastic hace también la cama más cómoda. Nosotres la tenemos sobre unos colchones de espuma y es una opción económica y, para nosotres, muy cómoda.

 

Sábanas, mantas y edredones

 

No se comercializan sábanas para camas mayores de 2 m y si une quiere disimular el hueco entre camas no va a conseguirlo poniéndole sábanas separadas. Se pueden comprar, o reutilizar, 2 juegos de sábanas de la medida de cada cama por separado, y unirlas, a la bajera se les corta el trozo de más antes de coser. No uséis sábanas que estén bastante gastadas porque lo ideal es que nos duren tantos años como el colecho. Y está bien hacer al menos 2 juegos enteros para tener recambio al alcance de la mano. 

 

Las mantas y edredones son menos importantes que la sábana bajera, ya que se pueden poner dos grandes y estar siempre tapades, pero si os resulta más cómodo que tenga continuidad podéis coser unas cintas a dos mantas o edredones y hacer una lazada con nudo para mantenerlas unidas. Posiblemente dos edredones de cama de 0,90 m sean suficientes para una cama grande de 2,25 m. Las cintas también son una buena idea para fijar las cuatro esquinas del edredón a su funda, y que así no se nos escape siempre el edredón hacia los pies.

 

Si unís edredones tampoco encontraréis fundas a medida. Cómo todo lo demás, lo podéis hacer vosotres mismes, pedir a algune familiar o amigue que no sabe que regalar o encargárselo a une costurere ya que son cosas sencillas que le llevarían 5 minutos hacer si no fueran de gran tamaño.

 

 

Conclusión

 

Planear el postparto es tan importante, sino más, como hacer un plan de parto. Piensa cómo podéis estar lo más cómodes posible en todos los aspectos de vuestra vida, para poder disfrutar al máximo de esta etapa que a menudo, y sin maldad, agota.

 

Insisto, merece la pena invertir algo de tiempo y dinero en nuestra cama, porque va a ser donde vamos a pasar muchas horas del día en el postparto y todas las noches durante muchos años.

Valle, Septiembre 2018

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