Tiempo para mi

Esta sección habla de los sentimientos que experimentamos en las primeras semanas o meses con nuestro bebé, y la necesidad creciente de tener tiempo para nosotrxs. Tiempo a solas o en silencio, tiempo para dedicar a las cosas que nos gustan o nos hacen sentir satisfechxs. Y de como entendiendo a nuestra pareja, y ayudándole a entendernos a nosotrxs, podemos juntxs crear un equilibrio que nos de espacio para disfrutar a todos a solas.

 

Puedes leer más sobre la gestión del tiempo en el postparto en las secciones Los primeros 40 días, La vida que cambia, Tiempo en pareja y Haciendo equipo 

 

 

Tiempo para la madre

 

A lo largo de los primeros meses de vida de nuestro bebé muchas madres pasamos por unas fases, que describo más abajo, según yo las he vivido, en las que al principio nuestra mirada se concentra completamente en nuestro cachorrx, y que poco a poco vuelve hacia la cotidianeidad y la necesidad de recuperar tiempo para nosotras mismas.

 

Todas somos diferentes y del mismo modo que algunas personas pasamos por ellas bastante rápido otras se sentirán durante muchos años cómodas en las primeras etapas. Ninguno de los dos extremos es mejor que el otro, sólo importa que sintamos lo que sintamos nos permitamos ser fieles a nosotras mismas.  

El motivo por el que comparto estas etapas es porque creo que pueden ayudar a nuestras parejas a entender nuestra realidad cambiante, y ayudarnos a nosotras mismas a darnos cuenta de que más tarde o más temprano vamos a sentir la necesidad de cuidar también de nosotras, y que respetar nuestra necesidad es lo mejor que podemos hacer por nuestra familia.

  • Cuando el bebé nace lo único que queremos hacer es pasarnos el día pegadas a él, fijarnos en todos sus detalles, pasar horas dando la teta en la cama... El mejor regalo que nos pueden hacer es traernos comida, sentarse a charlar con nosotras y mantener un cierto orden más allá de la cama para que no se nos pase por la cabeza la necesidad de forzarnos a salir de nuestra burbuja

  • Pasadas unas semanas o muchos meses, depende de cada una, empezamos a tener unas ganas crecientes de hacer algo más, de que dejando a nuestro bebé bien cuidado o dormido, podamos tender la ropa, lavar los platos, hacer una comida rica que nos apetece... porque tras el letargo sentimos que el cuerpo nos pide movimiento y hacer cosas sencillas se convierte en un placer. En este momento necesitamos unas manos dispuestas a cuidar de ese bebé con devoción, y que la casa haya sobrevivido para que sigan siendo pequeñas cosas y el "tengo que" no arraigue en nuestro pensamiento

  • Según pasan los meses, la lactancia y el cuidado del bebé se hacen poco a poco más fáciles y podemos volver a contribuir en lo cotidiano de un modo equitativo, y del mismo modo necesitamos que nuestra pareja contribuya en el cuidado de nuestrx hijx. Que gane o haya ganado habilidades como cambiarle la ropa o el pañal, portearlo o darle un paseo para dormir ayuda enormemente a que el cuidado se reparta. Ganar habilidad solamente, y simplemente, requiere práctica

  • Cuando reencontramos ese nuevo equilibrio de repente nos damos cuenta de que por primera vez en un tiempo nos apetece hacer algo puramente para nosotras mismas. Hasta ahora habíamos tenido múltiples pequeños huecos que no nos importaba regalar al cuidado de nuestro bebé o nuestra familia. En ese momento es importante empezar a hablarlo y crear una rutina que incluya ese tiempo propio mucho antes de que esa necesidad sea imperiosa

  • Es posible que la necesidad de ese tiempo vaya en aumento, media hora al principio será seguramente suficiente, mientras que con el paso de los meses aspiraremos a poder hacer cosas que requieran nuestra atención durante un rato, y dos horas se nos pasen volando

 

Todos necesitamos respirar profundo una vez al día, cambiar de tarea, tener ratos de desconexión, hacer pequeñas cosas que en parte nos definen, estar en silencio o poder volcar nuestra atención al 100% en algo puramente para nosotros. 

 

 

Entendiendo la impronta social

 

Vivimos en una sociedad en la que sólo se valora y considera trabajo el que se hace fuera de casa, para una empresa que raramente nos importa. Invertimos sin pensar nuestro tiempo y energía a cambio de un número en el banco a fin de mes. Por el contrario se desvaloriza el cuidado de lo nuestro, del hogar, la familia y lo cotidiano... pensando que es tarea fácil y cómoda, ésta es una de las múltiples formas de manipulación para convencer a las mujeres de que trabajar para otros es mejor que trabajar para los nuestros. Para mi, en términos de atención, cuidar de un bebé es el equivalente a estudiar 10 horas diarias, con la diferencia de que: algún día llegará el examen, cuando estudias así, por ejemplo para unas oposiciones, posiblemente duermas de un tirón y tengas la libertad para decidir cuando tomarte una pausa a la hora que quieras. 

 

Tanto el padre como la madre tienen derecho a un rato diario para ellos. Pedir ayuda a amigos o familia también puede ser una manera de conseguir ese rato, pero es probable que esa ayuda no llegue diariamente, tal vez ni semanalmente, y sea mejor reservarla para poder estar en pareja. Así que hacer realidad ese rato para cada uno normalmente depende del otro miembro de la pareja.

 

Los hombres a los que esta sociedad les dice "¡con trabajar ya has hecho tu labor diaria!" a menudo tienen ese rato amplio de desconexión. Sin embargo las mujeres a las que la sociedad les dice "¡tu madre, tu abuela y todas las mujeres antes que tú consiguieron criar varixs hijxs, encargarse de la casa y trabajar para sacar un sueldillo extra!" no sólo no consiguen ir al baño tranquilas sino que además se sienten culpables cuando sus 10 minutos de paz mientras el bebé duerme los invierten en algo para su propio disfrute.

 

Para que un hombre disfrute de tiempo para si mismo sólo tienes que no pedirle que haga algo, para que una mujer se de tiempo a si misma necesita la garantía de que su pareja se va a encargar al 100% de todo lo que necesite su bebé excepto teta. Necesita saber cuándo empieza y cuándo termina ese tiempo para ella, que haya un momento del día, fijo aunque flexible, en el que sabe que le cogerán el relevo. 

 

Se sabe que una mujer no está teniendo tiempo para ella cuando dejando a su bebé o niño al cuidado de su pareja u otros sigue estando pendiente, cuando en esos ratos libres sólo se dedica a poner en orden la casa, cuando le preguntas que le gustaría hacer para ella misma y le cuesta responderte. Cuanto más imposible crea que es tener tiempo para ella, menos luchará por conseguirlo. Pero aceptar que somos nuestra última prioridad, y la de nuestra pareja... y que las necesidades de todxs los demás son más importantes que las propias pasa factura. Eso se nota en el descanso, se nota en que cuidamos de nuestrxs hijxs a la vez que hacemos malabares con otras diez tareas, se nota en que nos cuesta estar a su lado en paz o jugar con ellos, se nota en un rencor oculto o evidente hacia nuestra pareja, de la cual esperábamos más apoyo pero que, en vez de criar a nuestro lado, cada día permite la injusticia de eliminar nuestro descanso para mantener el suyo.

 

Tengo la suerte de rodearme de un montón de hombres y mujeres maravillosos, muy ilusionados ambos con el embarazo y la crianza juntxs, que ya antes de nacer su bebé se reparten tareas y hacen equipo. Pero para saber lo que es cuidar de un bebé hay que vivirlo y muchos no anticipamos que vaya a ser tan constante y a veces tan intenso.

 

Las mujeres aprendemos a gestionar la vida tras el parto a base de práctica, nunca pensamos que cabe la posibilidad de que el papá se encargue de todo y que nuestra vida apenas cambie aparte de darle la teta, que dicho sea de paso ¡no es poco! Sin embargo los hombres sí pueden hacerse ilusiones de que su vida a partir de ahora no vaya a estar casi completamente dedicada a cuidar de su bebé. En nuestra sociedad ésta es la norma.

 

Tener un bebé significa tener menos tiempo para uno y mucho más con ese nuevo ser al que vamos conociendo poco a poco. Ser padres felices a menudo significa aprender habilidades de comunicación y organización que nos permitan dar lo mejor de nosotrxs mismxs, porque lo intentemos o no, ninguno somos superman ni superwoman. Seguramente es posible, y muy romántico, pensar que todo fluirá con facilidad tras el nacimiento de nuestro bebé, pero es importante y maduro reconocer cuando no es así y hacer algo al respecto.

 

 

Tiempo para el padre

 

Los hombres involucrados en la crianza, cada vez son más, necesitan lo mismo que nosotras. Necesitan tener ratos en los que pueden estar a solas, en lo que hagan algo únicamente para ellos, en que puedan concentrarse sin interrupciones. 

 

Conozco a muchas parejas en que tanto el padre como la madre están dedicados a la crianza, tomándose esta etapa también ellos como una baja por paternidad extendida. Y es que no hay mejor momento en el mundo para cogernos este tiempo sin trabajo que cuando nuestrxs hijxs son pequeñxs. Esos padres que están en casa a nuestro lado son los que mejor entienden hasta que punto la sociedad ha exagerado en lo que se espera de una madre y son los primeros que entienden que esos ratos hacen falta para recargar las pilas. 

 

Conozco a varios padres que van a correr o en bici de noche, cuando su hijx se duerme. Otros que madrugan para tener ese rato a primera hora. Otros que se ponen los cascos y escuchan podcasts o audiolibros de las cosas que les interesan mientras recogen la casa, cocinan o cuidan de la huerta. Nosotros priorizamos tener 2/3 horas para cada uno individualmente al día, y organizamos nuestro día en torno a ello. Hay mil formas, cada uno la suya, pero si esa necesidad no se reconoce y no se le hace espacio, entonces no hay ninguna. 

 

 

¿Qué podemos hacer para crear esos espacios para nosotrxs?

 

  • Por un lado pensar cuánto tiempo necesitamos cada día a solas

  • Por otro pensar en qué cosas nos gustaría hacer en ese tiempo 

  • Y por último hablar en pareja de ello, en qué momento del día ocurrirán esos huecos para cada uno, y poco a poco, ir haciéndolo realidad

 

Si a la primera no funciona ¡repite el último paso hasta que funcione!

 

Aunque he querido incluir a los hombres en esta sección, porque ellos también lo necesitan, las dificultades a día de hoy son a menudo relacionadas con la inexistencia de tiempo para la madre y la incomprensión del hombre que vive con ella. Nuestras parejas nos quieren con locura, pero la sociedad en la que vivimos les ha condicionado duramente, igual que a nosotras, para esperar, o no, determinadas cosas de la pareja con la que creamos nuestra familia. Los hombres no lo hacen a mala fe, es sólo que sin experimentarlo no son capaces de hacerse a la idea de lo que es ser madre. No les culpo, yo tampoco lo sabía, y aunque me lo hubieran explicado con amplios detalles no lo habría entendido en su totalidad.

 

A menudo los hombres sienten miedo al pensar en cuidar de uno o varios bebés durante varias horas seguidas ¡es normal yo también lo sentí! Pero la práctica todo lo arregla. Mi pareja está enormemente orgulloso por lo capaz que es de estar con nuestros dos niños durante largas horas, y el verle con ellos me hace sentir tranquila y feliz de que nuestros hijos disfruten con él. Además el vínculo se crea con tiempo juntos, conociéndose padre e hijx, aprendiendo y viviendo cada día a ser el padre que quieren ser.

 

 

Conclusión

 

Veo a muchas parejas que se separan en los primeros años de vida de sus bebés, a menudo la frustración y el sentimiento de incomprensión han cubierto todos los ángulos de la relación. Yo pienso que creando conciencia a nivel social de que la crianza es cosa de dos o más, mejorando la comunicación dentro de la pareja y creando redes de apoyo con familiares y amigos muchas parejas seguirían juntas, y además felices.

 

Si no hay con quien razonar, o las circunstancias son especialmente difíciles, podemos acostarnos más tarde o levantarnos temprano para darnos nosotrxs mismxs ese tiempo que necesitamos. Pero esta opción no es para nada la ideal, porque a menudo los bebés se despiertan y nuestro tiempo se ve truncado.

 

Nunca lo olvides, lo que es bueno para ti, es bueno para tu familia. Lo que es bueno para tu familia, es bueno para ti. Cuídate para poder cuidar. 

 

 

Valle, Noviembre 2017, texto ampliado de la sección Gestionando nuestro tiempo de Mayo 2016

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